
Sin darnos cuenta, empezamos a elegirnos
No sabríamos señalar el segundo exacto en el que todo cambió. Solo sabemos que, poco a poco, los planes empezaron a hacerse en plural y el futuro dejó de sonar a algo lejano.
No hubo una gran escena que lo explicara todo. Hubo algo mejor: descubrir que, en lo cotidiano, ya nos estábamos eligiendo.





