Día Mundial del Niño / Día Universal de la Infancia · 20 de noviembre
Sus derechos hoy construyen el mundo que habitarán mañana
La infancia no es un “mientras tanto”: es presente, dignidad y necesidades reales.
Sus derechos hoy son la base emocional y social de las personas adultas que serán mañana.
El Día Mundial del Niño (o Día Universal de la Infancia) nos recuerda que los derechos de niños y niñas no se crearon por teoría, sino por necesidad: porque son personas en desarrollo, más vulnerables a la violencia, al abuso, a la pobreza y a la indiferencia.
La
Convención sobre los Derechos del Niño (versión para niños y niñas · UNICEF)
existe precisamente para que ninguna infancia quede desprotegida.
Por qué niños y niñas necesitan derechos claros y protegidos
Los derechos de la infancia son una respuesta directa a una realidad incómoda: niños y niñas no tienen el mismo poder que las personas adultas. Dependen de ellas para casi todo. Si sus derechos no se cumplen, no solo sufren hoy; cargan con heridas que se llevan a la vida adulta.
Protección y seguridad: sin este derecho, niños y niñas quedan expuestos a la violencia, al abuso y al miedo.
Protegerles no es opcional: es la base para que puedan confiar en el mundo.
Salud emocional: cuando no se valida lo que sienten, muchas heridas se guardan en silencio.
El derecho a ser escuchados y acompañados emocionalmente evita que crezcan creyendo que “tienen que aguantar”.
Educación inclusiva: sin una escuela que les vea y les entienda, muchos niños y niñas interiorizan que “no valen” o “no encajan”.
La educación inclusiva evita que su futuro dependa solo del lugar en el que nacen o de cómo aprenden.
Identidad y pertenencia: cuando se ataca su origen, su piel, su acento o su familia, se daña también su raíz.
Este derecho existe para que niños y niñas no tengan que elegir entre ser quienes son o sentirse seguros.
Voz y participación: si nunca se les pregunta, aprenden que sus ideas “no cuentan”.
Este derecho les entrena desde pequeños para opinar, proponer y poner límites cuando algo no es justo.
Cuando estos derechos se vulneran, no hablamos solo de un mal día: hablamos de heridas que pueden acompañar
a niños y niñas durante años. Cuando se respetan y se sostienen, construimos adultos con más herramientas para cuidarse y cuidar a los demás.
Por qué los ODS son clave para su presente y su futuro
Los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
son una forma de decir, a nivel mundial, que ningún niño ni niña debería crecer rodeado de pobreza, violencia o desigualdad.
No son solo metas globales: son condiciones mínimas para que sus derechos sean reales y no algo que solo se celebra un día al año.
ODS 1 · Fin de la pobreza: nadie puede pedir a un niño o una niña que se concentre, que sea “responsable” o que esté tranquilo si vive sin lo básico.
Este objetivo existe para que sus derechos no se ahoguen en la necesidad.
ODS 3 · Salud y bienestar: la salud de niños y niñas no es solo física.
Este objetivo refuerza su derecho a crecer sin violencias normalizadas, con apoyo emocional y acceso a cuidados.
ODS 4 · Educación de calidad: sin una educación que les incluya y les cuide,
muchos derechos se quedan en teoría. Este objetivo sostiene su derecho a aprender en entornos seguros y respetuosos.
ODS 5 · Igualdad de género: niñas y niños que crecen viendo desigualdad, violencia o silencios
alrededor del género, aprenden a normalizarlos. Este objetivo protege su derecho a un trato justo y a soñar sin límites impuestos.
ODS 10 · Reducción de desigualdades: refuerza la idea de que el país de origen, el color de piel o la situación familiar
no deberían decidir el lugar que ocupan en la sociedad ni en el aula.
ODS 16 · Paz, justicia e instituciones sólidas: si las instituciones no funcionan, sus derechos quedan en papel.
Este objetivo respalda su derecho a ser protegidos, creídos y defendidos cuando algo no va bien.
Voces contra la Injusticia: cuando los derechos se convierten en práctica
Desde Voces contra la Injusticia trabajamos para que estos derechos y estos ODS
no se queden solo en documentos oficiales. Nuestra metodología une derechos, emociones y justicia social para que niños y niñas
puedan vivir lo que la Convención promete.
Lo hacemos a través de experiencias educativas que:
Ayudan a niños y niñas a identificar cómo se sienten y qué necesitan.
Les ofrecen espacios seguros para expresar su voz y sus ideas.
Presentan referentes diversos que amplían lo que imaginan posible.
Conectan injusticias cotidianas con respeto, convivencia y derechos.
Traducen los ODS a situaciones concretas de aula, barrio y comunidad.
Creemos que cada taller, cada conversación y cada recurso es una forma de decirles:
“no estás solo, tus derechos existen y hay adultos que van a sostenerlos contigo”.
Recurso educativo para acompañar la infancia
Este recurso nace desde un lugar muy personal:
como formadora, como madre y como alguien que también fue esa niña que se sintió diferente demasiadas veces.
Ojalá te sirva para abrir conversaciones que cuidan, nombran y acompañan a la infancia que tienes cerca:
en casa, en el aula, en tu barrio o en tu comunidad.